Dentro del contexto del envejecimiento
facial, la caída de la cola de la ceja y de la piel del párpado
superior son dos de las señales que más tempranamente en
el envejecimiento facial. Además del descolgamiento
y arrugas en la piel de los párpados superiores, comienzan a hacerse
evidentes las
"bolsas" en los párpados inferiores y en la porción
interna de los párpados superiores. En algunos casos, esto se
debe a una clara tendencia familiar, y puede aparecer a una edad relativamente
temprana. Con mayor frecuencia se presenta más tardíamente,
y se va acentuando con el transcurso del tiempo. En todo caso,
la tendencia actual es hacia una corrección quirúrgica más
temprana, sin esperar a que los signos se hagan marcadamente evidentes.
La intervención se realiza como un procedimiento específico aislado
o como parte de otra intervención, en general, una ritidectomía. Dependiendo
de esto, y de las preferencias del cirujano, la intervención se realizará
bajo anestesia local con sedación o general.
Bajo la piel y el músculo orbicular existen compartimientos que contienen
grasa que se reducen adecuadamente para eliminar las "bolsas" palpebrales. Dependiendo
del estado de tensión de la musculatura de los párpados, el cirujano
puede actuar también sobre el músculo orbicular que regula el cierre
palpebral, restaurando su tensión normal. A través
de las incisiones de abordaje, se liberará la piel de los párpados,
al objeto de reducir las arrugas o pliegues que pudiera haber. Las
incisiones se colocan de tal forma que serán difícilmente visibles
una vez que hayan transcurrido unos meses.
Es normal que en el post-operatorio existan moretones e hinchazón de los
párpados. Estas molestias usualmente duran alrededor de 7
a 10 días y durante este período también suele haber lagrimeo
y cierta intolerancia a la luz. El resultado de la intervención
es muy favorable y duradero y, en general, las bolsas de los párpados
no suelen reaparecer. |